Un sueño
Desde los 22 años trabajo en el mundo corporativo.
Ese mundo no es malo, me ha dado todo lo que tengo.
Lo dominé según mi experiencia y esfuerzo, llegué hasta donde me pareció correcto.
Pero tiene reglas que no son mías.
No me gusta pedir permiso para lo que importa.
No me gusta el tráfico.
No me gusta negociar mi propio valor.
Lo que sí quiero es simple: un terreno en el campo para que mi esposa pueda sembrar sus flores junto con mis hijos.
Viajar un par de veces al año.
Ayudar a mi familia.
No pedir permiso.
Tengo 47 años y todavía no lo he logrado. Eso me frustra.
Pero decidí dejar de esperar y empezar a construir.
Sin saber exactamente cómo.
Sin tener la idea perfecta. Solo empezando.
Esto es ese comienzo.
Porque "Hecho es mejor que perfecto."